
- ¡Ven, ven, ven!
- Eres un poco pesada...
- Es que me encanta abrazarte.
- Lo entiendo, soy adorable. Pero te pasas.
- ¿Es que tú no sientes ganas de abrazarme a mí?
- Hm. No. Bueno, algunas veces. Cuando pasamos la noche en habitaciones separadas. Por las noches te echo mucho de menos. MUCHO.
- Lo sé...
- A veces te llamo desde el otro lado de la puerta. Te llamo para que vengas, para que estés conmigo. Ahí sí quiero abrazarte. Me paso las noches en vela pensando en ti, deseando que abras la maldita puerta. Pero nunca vienes.
- Bueno... a veces te oigo por las noches. A veces me despiertas, te oigo gritándome y pienso si ir. Si abrirte la puerta. Si besarte y abrazarte.
- Pero nunca vienes.
- ... Lo siento.
- Y ahora me pides que me deje. Ahora. Ahora me necesitas. Siempre es cuando tú quieres. Eres una egoísta.
- Lo hago por tu bien. De verdad. No es bueno que estemos siempre juntos. Tenemos que tener nuestro espacio. Algún día te darás cuenta.
- O quizá no. Quizá no lo haga y te odie el resto de mi vida. Y soy joven aún así que esos son muchos años.
- Qué difícil me lo pones... Créeme cuando te digo que te quiero, que te quiero. ¡¡¡QUE TE QUIERO!!!
- Sí, sí... Me lo has dicho como doscientas veces. Bueno, ¿cuándo comemos?
Solución:
ResponderEliminarConversación con mi gatita :3