1 feb 2015

Te espero


Te espero
después de la última gota seca ya en el suelo,
en el dos mil y poco,
con nuestro jardín  y entre versos
a través de vagas notas musicales
y pequeños movimientos que te recuerdan a mí,
al filo del acantilado del recuerdo,
por debajo de lo que tu boca calla,
de aquellos labios que tantas noches besaron
mil y una partes de mi cuerpo
escondido tímido bajo las sábanas
te espero.
Con la piel oscura y casi irreconocible por las heridas,
más cerca de la verdad y con menos cuervos sobre mi cabeza,
con infinitas palabras de amor que te escondí por miedo
a punto de reventarme el pecho,
en una mesa de aquel restaurante que odiaba y al que ya no vamos,
con mi mejor vestido de noche,
bajo mirada atenta y con los ojos llorosos,
sosteniendo los sacos de pasión que fui acumulando
y que guardaba para ti,
impaciente porque llegas con muchos años de retraso
desde el dos mil y poco,
te espero.