Miraba fijamente la pantalla del ordenador, con el pulso temblando y temiendo que lo que saliera de sus falanges se convirtiera en realidad, que sus palabras fueran semillas en la mente de aquel desequilibrado e insano manojo de sentimientos. Tenia en su cabeza una bonita y cruel historia de amor y de odio, pero prefirió tragar saliva y no apretar el gatillo que podría cambiarlo todo.
12 mar 2012
6 mar 2012

Amamos deprisa, amamos de pie y amamos de espaldas, amamos de noche, amamos lo que deseamos hasta que lo agotamos. Nos encaprichamos, perseguimos, buscamos y nos cansamos. De noche las ciudades se pintan los labios en silencio y llevan colonia bajo el escote. Prestamos nuestras medias por un par de sacudidas a tres metros en un bar. Nos emborrachamos de apetito y nos saciamos. Bullicio y afonía. Queda el asco y la decepción, la búsqueda de algo más. Apretamos la esponja contra nuestra piel y desayunamos solos con la mirada perdida. Tomamos café con las manos calientes y el alma helada. Con el anochecer vendrá otro día —nos consolamos.
3 mar 2012

Mrs Lancy se había puesto tacones de aguja aunque no sabía caminar con ellos. Llevaba semanas planeándolo, buscando el hotel más lujoso, el vino más exquisito, la lencería más sugerente y un vestido que le quitara el hipo y las ganas de hablar. Paseaba de arriba a abajo por la suite nerviosa con los brazos en alto y mirando al suelo. Los ligueros le apretaraban los muslos y el recogido le estaba tirante de modo que no quería hacer movimientos bruscos. Eran las diez y ya tenía preparada la cena sobre el mantel. Las velas llevaban veinte minutos encendidas y la habitación apestaba a fragancia de jazmín. Una y otra vez se miraba en el espejo y se inclinaba para retocarse los labios o las pestañas. Una llamada la sacó de ese estado de impaciencia y corrió torpemente a la mesilla de noche. Se desplomó sobre la alfombra magenta y las tiras de los ligueros se escurrieron. El corsé le apretaba el pecho mientras lloraba y le impedía respirar, pero ella seguía tirada sollozando. El vichissoise estaba muy frío y sus mejillas con manchones de lápiz de ojos.
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