¿Sabes... esa sensación? Cuando crees que no te quedan lágrimas ya, cuando supones haber superado todo, cuando piensas que las cosas no te pueden ir peor... y se te hace un nudo en la garganta que hace que te cueste hablar. Cuando lo intentas te sale una vocecilla, y tienes muchas ganas de llorar y soltar toda tu tristeza. Piensas que en cualquier momento romperás a llorar, pero también es posible, te dices, que quizá sea sólo un momento de debilidad, que se te pasará. De repente te cae resbalando por tu cara una lágrima y te das cuenta de que no esto no ha acabado, de que tienes muchas lágrimas todavía para esa persona, que las cosas sí pueden ir peor. Deseas cumplir tus sueños y que venga alguien a secarte las lágrimas y decirte que todo está bien... pero... no hay nadie a tu alrededor y tu único consuelo es llorar tanto que algún día tengas la certeza de que todo terminó.8 jun 2010
La no-última
¿Sabes... esa sensación? Cuando crees que no te quedan lágrimas ya, cuando supones haber superado todo, cuando piensas que las cosas no te pueden ir peor... y se te hace un nudo en la garganta que hace que te cueste hablar. Cuando lo intentas te sale una vocecilla, y tienes muchas ganas de llorar y soltar toda tu tristeza. Piensas que en cualquier momento romperás a llorar, pero también es posible, te dices, que quizá sea sólo un momento de debilidad, que se te pasará. De repente te cae resbalando por tu cara una lágrima y te das cuenta de que no esto no ha acabado, de que tienes muchas lágrimas todavía para esa persona, que las cosas sí pueden ir peor. Deseas cumplir tus sueños y que venga alguien a secarte las lágrimas y decirte que todo está bien... pero... no hay nadie a tu alrededor y tu único consuelo es llorar tanto que algún día tengas la certeza de que todo terminó.
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