5 ene 2012

Magia


Estabas cerca.

Estabas tan cerca que nos tocábamos. A media noche, viendo un espectáculo rodeados de decenas de personas. Tu pierna junto a la mía y tu mirada centrada en el fuego. Miles de hormiguitas corrían por mi tripa y mi pecho porque no entendían lo que pasaba. Porque no entendía por qué no me mirabas. El fuego bailaba haciendo rápidos movimientos delante de nosotros, como un ritual mágico para que triunfara.

A veces te miraba, y a veces me mirabas tú a mí también.

Desde entonces creo en la noche de San Juan.

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