
Me despierto y siento tu brazo rodeándome. No recuerdo quién soy. No recuerdo dónde estoy ni qué día es hoy. Está todo oscuro. Me pregunto si tengo que hacer algo importante hoy o si puedo de quedarme unos minutos más allí.
Recuerdo... ya recuerdo.
Abro los ojos y recupero mi identidad, aunque en realidad no la necesito. Las persianas dejan salida a pequeñas rendijas entrecortadas sobre las sábanas y mantas. Oigo tu respiración y me incorporo para abrazarte en la penumbra de la madrugada. Me acurruco sobre tu pecho y noto cómo has dejado de respirar fuerte; y ya no te oigo. Levanto la cabeza y entorno los ojos para ver los luminosos números del despertador. Son las ocho de la mañana. Calculo que hemos dormido unas cuatro horas, pero parecen cuatro minutos para mí.
Estoy muerta. Pienso que te he debido de despertar con mi movimiento. Me estrechas fuerte entre tus brazos y sonríes muy tiernamente. Estoy demasiado cansada, pero me gustaría darte un beso por regalarme cada día esos pequeños momentos. Los dos tenemos los ojos cerrados, pero no soñamos. Mientras siento el aire que expulsas sobre mi cabeza pienso que alguien debe de estar soñándonos a nosotros. No importa quién soy o qué hago. No importa nada en realidad mientras pueda seguir haciéndote sonreir así cada día cuando se asoma el día.
Recuerdo... ya recuerdo.
Abro los ojos y recupero mi identidad, aunque en realidad no la necesito. Las persianas dejan salida a pequeñas rendijas entrecortadas sobre las sábanas y mantas. Oigo tu respiración y me incorporo para abrazarte en la penumbra de la madrugada. Me acurruco sobre tu pecho y noto cómo has dejado de respirar fuerte; y ya no te oigo. Levanto la cabeza y entorno los ojos para ver los luminosos números del despertador. Son las ocho de la mañana. Calculo que hemos dormido unas cuatro horas, pero parecen cuatro minutos para mí.
Estoy muerta. Pienso que te he debido de despertar con mi movimiento. Me estrechas fuerte entre tus brazos y sonríes muy tiernamente. Estoy demasiado cansada, pero me gustaría darte un beso por regalarme cada día esos pequeños momentos. Los dos tenemos los ojos cerrados, pero no soñamos. Mientras siento el aire que expulsas sobre mi cabeza pienso que alguien debe de estar soñándonos a nosotros. No importa quién soy o qué hago. No importa nada en realidad mientras pueda seguir haciéndote sonreir así cada día cuando se asoma el día.
Título de +44: http://www.goear.com/listen/f534495/make-you-smile-44
ResponderEliminarEstoy ahora mismo viendo paisajes realmente hermosos pero no son nada comparados con mirarte a ti
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