- ¿Confías en mí?- ...
- Es la frase de uno de mis personajes favoritos. Ayer te lo nombré. "¿Confías en mí?"
- Sí.
- ¡¡¡Pues salta!!!
Le cogió de la mano y saltaron al vacío juntos.
Asustados, caían, caían, caían. Deprisa, se precipitaban hacia la oscuridad. Lo desconocido poco a poco, conocido. El miedo iba desapareciendo con cada metro que recorrían. Las dudas se disipaban, el suelo se iba abriendo más y más, más y más. Más. Más deprisa. Más fuerte. Más doloroso. Más cerca del fin. Nada les paraba, no veían la salida, sólo querían que aquello terminara. Como fuera, pero que terminara.
- No me sueltes. Nunca. Nunca. Nun...
Sin dejar de soltarse de la mano, seguían cayendo juntos. Sus manos estaban fuertemente unidas pero la caída les iba debilitando. Entre sollozos, se dijeron que se querían. Les fallaban las fuerzas. A oscuras, se sentían aún el uno al lado del otro. Silencio, confusión y oscuridad mientras seguían cayendo.
...
Por fin, golpearon el fondo. Sus cuerpos tenían arañazos y heridas, sus huesos estaban dislocados, rotos, su sangre corría por sus brazos y piernas. Su piel se había vuelto de color amarillo. Sus manos... no sentían sus manos, no sentían nada. Un susurró rompió el silencio.
- ¿Si... gues a... quí... con... migo?
- Es la frase de uno de mis personajes favoritos. Ayer te lo nombré. "¿Confías en mí?"
- Sí.
- ¡¡¡Pues salta!!!
Le cogió de la mano y saltaron al vacío juntos.
Asustados, caían, caían, caían. Deprisa, se precipitaban hacia la oscuridad. Lo desconocido poco a poco, conocido. El miedo iba desapareciendo con cada metro que recorrían. Las dudas se disipaban, el suelo se iba abriendo más y más, más y más. Más. Más deprisa. Más fuerte. Más doloroso. Más cerca del fin. Nada les paraba, no veían la salida, sólo querían que aquello terminara. Como fuera, pero que terminara.
- No me sueltes. Nunca. Nunca. Nun...
Sin dejar de soltarse de la mano, seguían cayendo juntos. Sus manos estaban fuertemente unidas pero la caída les iba debilitando. Entre sollozos, se dijeron que se querían. Les fallaban las fuerzas. A oscuras, se sentían aún el uno al lado del otro. Silencio, confusión y oscuridad mientras seguían cayendo.
...
Por fin, golpearon el fondo. Sus cuerpos tenían arañazos y heridas, sus huesos estaban dislocados, rotos, su sangre corría por sus brazos y piernas. Su piel se había vuelto de color amarillo. Sus manos... no sentían sus manos, no sentían nada. Un susurró rompió el silencio.
- ¿Si... gues a... quí... con... migo?
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