28 oct 2012


Me hablas de una sensación indescriptible
silenciosa como el viento,
mudable como el humo de tu cigarro,
que chilla a través de tus ojos
y se escapa precipitadamente
por tus traviesos labios.

Ellos me hablan del peligro
de la noche y sus serpientes
y recuerdo que te gusta el riesgo
de la caída libre,
el bombeo imparable en tu pecho
tan caduco como intenso.
Cuando cierren los locales, 
cuando apaguen las luces
 algún día, 
quizá algún día 
ya no me quieras llevar a casa.

21 oct 2012

Tu boca y la mía cerca, respirándonos el aliento,
mis manos trepando sobre tu gélida espalda.
Sonrisas a oscuras y respiración entrecortada
afrontando extraños miedos, retos que me acobardan.
Tensión en el aire y deseo en tu carbonizada mirada.
Tan cerca que nuestros latidos se contagian.
Hoy quiero dormir contigo,
no importa qué pasará mañana.

9 oct 2012

Nota en la nevera

Cariño:
Te he dejado en el congelador
un tupper con un beso de despedida.
Ponlo seis minutos a potencia máxima
o descongélalo antes y ponlo dos.
Si te quedas con hambre
hay un abrazo en el cajón de los cubiertos.
Lamento haberme ido así
pero tengo prisa.
Hasta otra,
Laura.

24 sept 2012


Sus cuerpos se conocen de un croissant
en cierta pastelería de nombre francés.
Ella se conforma con poco,
él dice que quiere ser su moisés.
Sus ojos lo estudian en vela
y su pulso quiere bailar desnudo
sobre la alfombra de su piel.
Besos de tequila antes del limón,
caricias con ritmo de blues,
mentes disfrazadas de incógnito;
son extraños en un viejo somier
que cuentan en silencio los días
hasta que encuentren un café templado
acompañado de nuevo
de otra mirada que baile claqué.

19 sept 2012

Teen

Tú no me querías. En el silencio de la noche, en tu mirada pétrea, en tus soldados labios me di cuenta. En tu frialdad, en tu pasividad, en tu constante posición hierática. La curva de tus pestañas, tus frágiles brazos, tu pelo enmarañado, el polvo que caía sobre ti. Las paredes me lo confirmaban, tu cepillo de dientes se reía de mí, el olor de la almohada me lo recordaba. Nuestras canciones, nuestros relatos, nuestra nueva vajilla me gritaba que no eras mío, que no era a mí a quien buscabas. Tus mensajes de vídeo con la voz apagada, los dibujos de mi habitación, la pulsera que me regalaste, la piedra sobre la que escribí nuestros nombres volvían a mí para decirme "no te quiere, no te quiere". Ya no me miras como solías hacerlo, ya no cierras los ojos cuando te beso, ya no te hago temblar, ya no me alivia rozar mis labios contra tu superficie plana y fría de la pared. He roto tu póster, he roto tu página.