26 dic 2011
Preposición indecente
A, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. Mediante y durante.
22 dic 2011
Vía 3

Una estación de tren es uno de los mejores lugares donde explorar los sentimientos humanos. Entre las prisas de unos pasajeros y de otros no tan apresurados que descansan en los bancos con la vista fija en el reloj de la pared uno puede encontrarse todos los tipos de emociones que nos invaden cuando se trata de despedirnos de alguien o volverlo a ver después de muchos meses o incluso años.
El veintidós de diciembre la estación Vialia estaba bastante llena, eran vísperas de navidad y todos habían reservado ya el ticket hacia su hogar. Las navidades son unas fiestas agridulces, dado que son días de reencuentro con la familia pero a la vez es momento de alejarte de quienes te han acompañado durante varios meses y con quienes has compartido centenas de carcajadas y momentos íntimos. Una manera de desconectar, dicen algunos. Un recordatorio del lugar de donde vinimos, respondería yo.
Alejados de la multitud, una pareja se besaba en la frontera entre el escalón del tren del coche tres y la plataforma. En cinco minutos miles de pensamientos ondulaban en la cabeza de ella. En un momento le asaltaron decenas de recuerdos que vivieron en esos intensos cuatro meses que pasaron juntos y en los que no tuvieron que decirse adiós. Mientras las lágrimas se escapaban se preguntó cuántas veces más tendría que pasar por eso, cuántos años más habrían de transcurrir hasta que ellos fueran los que se despidieran conjuntamente de sus familias. Mientras el tren se alejaba rápidamente hacia delante y decía adiós con la mano hacia el otro lado del cristal, deseó saltar en el tiempo pata no tener que decirse adiós más.
28 nov 2011
Vigilia

A veces pienso que me pones a prueba. Que soy un producto usado y con obsolencencia programada. Que crees que voy a aguantar todo y que siempre estaré ahí porque "somos nosotros".
A diario me sorprendo pensando en esa tercera vez, en qué haría, en si soportaría un tercer golpe.
En ocasiones pienso que estamos intentando revivir el sueño de una noche de verano que un día tuvimos. Tú aprietas los ojos fuerte y me pides que duerma con un abrazo cálido, que mañana será otro día mejor. Entonces te duermes dulcemente. Has hecho un esfuerzo terrible pero ahí estás ya, arropado hasta arriba, tu pecho hundiéndose y levantándose, como un bebé ajeno a todo. Yo en cambio sigo despierta, mirándote fijamente y preocupándome de que tengas un sueño largo y duradero. Tú no te das cuenta pero hago vigilia por ti.
Mañana será otro día y despertarás. Y no sé si estaré ahí para darte un beso de buenos días.
A diario me sorprendo pensando en esa tercera vez, en qué haría, en si soportaría un tercer golpe.
En ocasiones pienso que estamos intentando revivir el sueño de una noche de verano que un día tuvimos. Tú aprietas los ojos fuerte y me pides que duerma con un abrazo cálido, que mañana será otro día mejor. Entonces te duermes dulcemente. Has hecho un esfuerzo terrible pero ahí estás ya, arropado hasta arriba, tu pecho hundiéndose y levantándose, como un bebé ajeno a todo. Yo en cambio sigo despierta, mirándote fijamente y preocupándome de que tengas un sueño largo y duradero. Tú no te das cuenta pero hago vigilia por ti.
Mañana será otro día y despertarás. Y no sé si estaré ahí para darte un beso de buenos días.
9 nov 2011
Pared

Miraba la pared mientras lloraba porque contaba toda su relación en imágenes. Estaban colgados todos los dibujos de ella y parecía tener el nombre IRENE escrito en letras grandes sobre ella. Estaba una de las postales de un viaje que hizo a Italia, cuando todavía apenas se conocían. Junto a ella, una caricatura hecha con lápices de colores que le envió por correo por su cumpleaños, cuando sólo eran mejores amigos que sentían algo irrefrenable. Aquel dibujo iba con una carta que gritaba tanto que se oían sus palabras desde fuera del sobre. Las acuarelas del pasado año, hechas cuando estaban empezando, y unos bocetos con manchas de color que ella pensaba tirar pero que él rescató para colgarlos en esa pared. También una pulsera que ella le regaló el primer mes, cuando todavía los dos tenían ilusión y todo era nuevo y por tanto excitante.
En una estantería estaba una foto de ambos en blanco y negro, enmarcada en una claqueta, como si todo aquello hubiera sido una película de amor de los años cincuenta, de esas que acaban con final feliz porque el chico consigue a la chica. De esas que no van más allá por no decepcionar. En el espejo, bajo otra de sus fotografías, ella un día más, pero aquella mañana no se reflejaba una sonrisa.
Se imaginaba entonces toda esa pared, la suya, vacía. Pensó incluso en quitar todo ella misma.
7 nov 2011
Las 25 desventuranzas
- Desventurado el que se despierta con la boca cosida.
- Desventurado el que se queda en la epidermis.
- Desventurado quien no sabe describir sus escalofríos.
- Desventurado quien ignora el poder de la palabra.
- Desventurado quien mira para otro lado cuando actúa.
- Desventurado quien es incapaz de ver más allá de sus narices.
- Desventurado el que toca y se limpia.
- Desventurado quien no se mete en otros zapatos.
- Desventurado el que tiene miedo.
- Desventurado el incrédulo.
- Desventurado el que lee sin entender.
- Desventurado el que ríe solo con la boca.
- Desventurado quien no presta atención a los detalles.
- Desventurado el antisimbolista.
- Desventurado el que hace de la risa su vida.
- Desventurado el profeta.
- Desventurado el silencioso.
- Desventurado el que no toma la iniciativa.
- Desventurado el que no pide pagar.
- Desventurado el ingrato.
- Desventurado el incapaz de amar las pequeñas cosas.
- Desventurado el que se deja comida en el plato.
- Desventurado el que se jacta de ser bienaventurado.
- Desventurado quien vive sin vivir.
- Desventurado el omnibanalizador.
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