1 jun 2016

La poesía


Estoy harta de la poesía.

En cada vez que me fijo en una mirada
que no me corresponde,
cada frase pronunciada con un tono de voz
más alto de lo habitual,
cada silencio en el que imagino
miles de respuestas que no llegan,
ahí está la poesía.

Se esconde detrás de cada lágrima,
en cada canción que me recuerda la fugacidad de la vida,
debajo con cada beso amargo
que se da por inercia,
entre los holaquétal que no van acompañados de una sonrisa,
en los besos que espero cuando él llega a casa,
ahí está la poesía, esperando.

Rasga mi alma, zarandea mi vida entera y me deja desplomada en el suelo
la poesía.
Se queda quieta y trabaja en silencio,
va recogiendo imágenes, besos, palabras y movimientos
y va acumulando palabras para la explosión final.
Me deja con el alma dolorida y me desnuda
la poesía.

28 may 2016


Dormir es un verbo.
Que duermas conmigo es otro verbo diferente.

27 may 2016

Cuando te sientas solo mira al cielo
y siénteme
porque todas las estrellas que ves 
también las veo yo.

Déjame que te cuente 
que no puedo besarte,
pero sí olerte,
que no puedes tocarme
pero sí hacerme llorar.

No estamos tan lejos,
estoy ahí dentro, justo entre las costillas.
Cierra los ojos
y ahí me encontrarás 
siempre. 

10 may 2016

¿Qué te puedo pedir, que no te rindas? 
Que no consientas que el fuego se apague. 
Que no te humilles traicionándote a ti mismo. 
Que no vayas donde va la gente. 
Que te mantengas firme. 

¿Si te invitan a mentir?, no mientas. 
¿Si te invitan a robar?, no robes. 
¿Si te invitan a matar?, no mates. No te manches las manos. 

No dejes que te aparten de tu camino. Este tiempo pasará.
Tarde o temprano conseguiremos salir del agujero y vendrán días mejores. 
No desesperes. Todo pasa y al final sólo el amor cuenta. 
Permanece puro… y firme, para que no tengas que avergonzarte de ti mismo 
cuando la luz venga a las tinieblas.

26 abr 2016

Ahora sé


Ahora sé
que este camino me ha hecho solitaria
y mi corazón se ha vuelto frío
como el silencio con el que me enseñaron a vivir.

Era bonito
levantarse cada mañana con el sabor de tus besos recientes,
con el olor de tu piel en las sábanas,
y compartir noches entre copas
desnudándome por primera vez el alma.

Durante muchos meses,
durante muchos días aprendí a vivir con mi desnudez.
Me descubriste sin barreras, vestidos ni prohibiciones.
La única condición era la desnudez.

Ahora sé
el precio de la despedida,
el peso exacto de la ropa.
Y me desnudaré una vez más,
la última,
para volver a vestirme finalmente
para el mundo
y recordaré de vez en cuando que una vez, alguien
me hizo aceptar mis imperfecciones,
me despojó de todo lo que me sobraba.