En eternos cafés,
en infantiles llaveros,
en enfermos grifos,
en exageradas camas,
en desgastados coches,
en el dorado
puedo volver.
En insatisfechos clientes,
en verdes huertas,
en malas películas,
en dobles bicicletas,
en el tabaco impregnado,
en el arroz basmati
puedo volver.
En instrumentos nunca tocados,
en tapas de pulpo no gallego,
en el vino antes de comer,
en interrogativas sin acentuar,
en canciones de Serrat,
en el color azul
puedo volver.
En osadas cantidades de wasabi
en pies delcanzos sobre el parqué
en el queso para ensalada
en la crema de orujo posterior
en parquímetros
en el olor a nag champa
puedo volver.
En grandes sábanas,
en holgadas almohadas,
el las alarmas del despertador,
en buenas noches huecos
te recuerdo y recuerdo
que puedo volver.