
- Oler las flores.
- Tumbarse en la hierba.
- Reencontrarte con viejas amigas tras años y comprobar que el vínculo que os une es irrompible.
- Los abrazos de más de 5 segundos.
- Las manos de mi padre.
- Soñar despierta.
- Susurrar te quiero.
- Escuchar música sin pensar en nada. Sentada. Sólo escuchando.
- Tocarle las manitas a un bebé.
- Cantar las canciones de Disney a pleno pulmón.
- Que un chico que te toque la mano.
- Los besos en la mejilla.
- Las decenas de cartas que conservo.
- El olor a pintura.
- Pasar la noche en un parque.
- Dejar secar el pelo al sol.
- Despertarte junto a alguien.
- Acariciar un cachorrito.
- Mirar un objeto y recordar toda su historia.
- Bailar a oscuras.
- Recordar el olor de las personas.
- Ir a comprar ropa y que te siente divino todo.
- Caminar de la mano.
- Hablar con mi madre hasta el amanecer.
- Llegar a casa y que me pregunten qué tal el día.
- Hacer un favor esperando sólo una sonrisa a cambio.
- Que un libro te enganche tanto que te lo leas en un día.
- Inventarte una enfermedad mental para cada uno de tus compañeros de tren.
- Ver las estrellas.
- El silencio.
- Descubrir algo en común con un desconocido.
- Meter lacasitos en la cesta de la compra.
- Leer tu diario de cuando eras un renacuajo y te daba vergüenza besar a un chico delante de sus amigos.
- Los post-it.
- Saber reírse de una misma.
- Hacer la comida para alguien con mucho cariño.
- Que cuando estés mala suba alguien a traerte un cruasán y medicinas.
- Oír la lluvia desde casa.
- Un capucchino con chocolate en forma de carita sonriente.
- Leer los cuentos de tu infancia y descubrir nuevos significados.
- Trabajar duro por algo y que tu abuela llore por estar orgullosa de ti.
- Llegar a casa de tus padres y sentir que todo sigue igual.
- La brisa.
- Un cumpleaños rodeada de la gente que te quiere.
- Que cada vez que ves un peluche te sientas querida por una completa desconocida.
- Recordarte en el suelo, mirándonos.
- Caminar descalza en la playa.
- Que alguien te pregunte qué tal y espere a oír la respuesta.
- Escribir de madrugada y sentir que el tiempo se para.
- Hundir la mano en la arena.
- El sonido de las olas.
- Dormir como si no hubiese nada más después.
- Llorar de felicidad, o por cualquier pequeña cosa que te ha conmovido, como esta lista.


