10 abr 2011

Por lo que merece la pena vivir


- Oler las flores.
- Tumbarse en la hierba.
- Reencontrarte con viejas amigas tras años y comprobar que el vínculo que os une es irrompible.
- Los abrazos de más de 5 segundos.
- Las manos de mi padre.
- Soñar despierta.
- Susurrar te quiero.
- Escuchar música sin pensar en nada. Sentada. Sólo escuchando.
- Tocarle las manitas a un bebé.
- Cantar las canciones de Disney a pleno pulmón.
- Que un chico que te toque la mano.
- Los besos en la mejilla.
- Las decenas de cartas que conservo.
- El olor a pintura.
- Pasar la noche en un parque.
- Dejar secar el pelo al sol.
- Despertarte junto a alguien.
- Acariciar un cachorrito.
- Mirar un objeto y recordar toda su historia.
- Bailar a oscuras.
- Recordar el olor de las personas.
- Ir a comprar ropa y que te siente divino todo.
- Caminar de la mano.
- Hablar con mi madre hasta el amanecer.
- Llegar a casa y que me pregunten qué tal el día.
- Hacer un favor esperando sólo una sonrisa a cambio.
- Que un libro te enganche tanto que te lo leas en un día.
- Inventarte una enfermedad mental para cada uno de tus compañeros de tren.
- Ver las estrellas.
- El silencio.
- Descubrir algo en común con un desconocido.
- Meter lacasitos en la cesta de la compra.
- Leer tu diario de cuando eras un renacuajo y te daba vergüenza besar a un chico delante de sus amigos.
- Los post-it.
- Saber reírse de una misma.
- Hacer la comida para alguien con mucho cariño.
- Que cuando estés mala suba alguien a traerte un cruasán y medicinas.
- Oír la lluvia desde casa.
- Un capucchino con chocolate en forma de carita sonriente.
- Leer los cuentos de tu infancia y descubrir nuevos significados.
- Trabajar duro por algo y que tu abuela llore por estar orgullosa de ti.
- Llegar a casa de tus padres y sentir que todo sigue igual.
- La brisa.
- Un cumpleaños rodeada de la gente que te quiere.
- Que cada vez que ves un peluche te sientas querida por una completa desconocida.
- Recordarte en el suelo, mirándonos.
- Caminar descalza en la playa.
- Que alguien te pregunte qué tal y espere a oír la respuesta.
- Escribir de madrugada y sentir que el tiempo se para.
- Hundir la mano en la arena.
- El sonido de las olas.
- Dormir como si no hubiese nada más después.
- Llorar de felicidad, o por cualquier pequeña cosa que te ha conmovido, como esta lista.

20 feb 2011

Bécquer

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

, pero no


Yo también me odiaría si hubiera llegado tan lejos por venganza. También me odiaría si hubiera mentido cada día con mis actos y mis palabras. Me odiaría si le hubiera dado un beso aunque fuera en la mejilla sin quererlo. Por haberle torturado. Por hacer de mis lágrimas tan sólo agua salada. Me odiaría si creyera que todo fue mentira. Me odiaría también si pensara que soy tan despiadada, egoísta, y desalmada como para hacer todo eso a sangre fría. Me odiaría si todas las entradas de blog fueran una ilusión.

6 feb 2011

Esa noche dormimos abrazados, como siempre. Me levanté antes, a las cinco de la mañana, porque entraba a trabajar. Te di un beso mientras dormías y te arropé hasta arriba.

Volví de un humor de perros, llevaba días sin hablar con nadie. Me sentía sola y te necesitaba. Tú organizaste una fiesta en casa. Vino todo el barrio. Compraste una tarta, contrataste un showman y una minicadena. Preparaste algo de picar y cócteles. Cuando llegué a casa no me lo podía creer. Era justo lo que necesitaba... Estuvimos bailando, bebiendo y riéndonos hasta las tantas.

Era tarde y la gente se fue yendo. Nos quedamos tú y yo solos en casa. Cambiaste el disco y sonó una canción lenta. Me cogiste de la cintura y empezamos a bailar pegados. Nos besamos.

Entonces te arrodillaste, tomaste mi mano, y yo dije sí, quiero.