20 feb 2011

Bécquer

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

, pero no


Yo también me odiaría si hubiera llegado tan lejos por venganza. También me odiaría si hubiera mentido cada día con mis actos y mis palabras. Me odiaría si le hubiera dado un beso aunque fuera en la mejilla sin quererlo. Por haberle torturado. Por hacer de mis lágrimas tan sólo agua salada. Me odiaría si creyera que todo fue mentira. Me odiaría también si pensara que soy tan despiadada, egoísta, y desalmada como para hacer todo eso a sangre fría. Me odiaría si todas las entradas de blog fueran una ilusión.

6 feb 2011

Esa noche dormimos abrazados, como siempre. Me levanté antes, a las cinco de la mañana, porque entraba a trabajar. Te di un beso mientras dormías y te arropé hasta arriba.

Volví de un humor de perros, llevaba días sin hablar con nadie. Me sentía sola y te necesitaba. Tú organizaste una fiesta en casa. Vino todo el barrio. Compraste una tarta, contrataste un showman y una minicadena. Preparaste algo de picar y cócteles. Cuando llegué a casa no me lo podía creer. Era justo lo que necesitaba... Estuvimos bailando, bebiendo y riéndonos hasta las tantas.

Era tarde y la gente se fue yendo. Nos quedamos tú y yo solos en casa. Cambiaste el disco y sonó una canción lenta. Me cogiste de la cintura y empezamos a bailar pegados. Nos besamos.

Entonces te arrodillaste, tomaste mi mano, y yo dije sí, quiero.

Responsabilidad


Solo uno mismo es responsable de lo que le pase.

No hay destino, no hay tiranos, no hay nada fijo. Solo uno mismo puede conseguir su perfección. Sólo uno mismo es el responsable de moldear su vida como quiera. Solo uno mismo es el encargado de coger la piedra con la que le han apedreado y construir con ella una casa.

El que culpa a otros es un medieval. Es un cristiano viejo. Pertenece a un sistema decadente de sociedad. Fue hace seis siglos.

Relatividad, escepticismo, libertad desde el Renacimiento.

Nadie nos pone la pistola en la cabeza. Madura y asume las consecuencias de tus actos. sólo cuando lo hagas quedarás en paz.

3 feb 2011

La tristeza y la furia - Jorge Bucay

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez... un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.