13 ene 2010

Nada (todo)

No hablaban, no hacía falta. No se miraban, no hacía falta. Tampoco se conocían. Eran dos extraños abriéndose el uno al otro. El silencio era lo que les unía en esos segundos que se habían convertido en horas para ellos. Habían estado hablando toda la noche, pero ahora sólo oían la respiración del otro al otro lado del teléfono. Las cuatro. Las cinco. Las seis de la madrugada. Las seis y hasta las siete. No tenían sueño, pero estaban acostados cada uno en su cama, arropados por las palabras que no se habían dicho. En el ambiente se respiraba esa carga que hacía ese momento tan especial y único.

- ¿Sabes?

- Qué.
- …
- Qué, dime.
- ...Nada.

Las palabras estropearían ese momento.

12 ene 2010

Primera

Tienes cara de sueño y pones los ojitos tiernos, como si fueras un niño que necesita un gran abrazo. Eres muy dulce y me dan ganas de comerte enterito. Despeinado, con una sonrisa de ojeta a oreja y con los ojos brillantes como soles. Tienes miedo, lo sé. Pero disimulas bien, no quieres que se note que es la primera vez que estás así con una chica.

Pruebo a acariciarte la mejilla, me encanta que estés así, tan sumiso, tan mío. Me acerco lentamente a tus labios y tú estallas en una carcajada. Me encanta. Me siento encima de ti. Te levanto la camiseta y subes los brazos. Sé que todo esto te encanta a ti también. Me coges de la cintura. Te da miedo, estás temblando y tienes una sonrisa nerviosa ahora.

- Shhhh...

Te pido que me quites ahora tú a mí la camiseta. Te ríes. Tus manos torpemente lo hacen, con mucho cuidado. Estás nervioso, pero yo estoy muy tranquila. Lo haremos todo despacio, para saborear cada beso, cada caricia, cada abrazo, cada susurro. Despacito.

Sé que no vas a olvidar este momento y nunca haré nada para que quieras borrar estos minutos de tu memoria. Tragas saliva y tus manos empiezan a rodear mi cintura. Sonrío. Vas tomando la iniciativa. Me muero de ganas de que me quites el sujetador, pero no quiero decírtelo. Te desabrocho un botón del pantalón con cuidado y levanto la cara para mirarte. En tu cara se refleja miedo y nerviosismo y me pides que pare, pero sabes que no lo haré. Te desabrocho el siguiente y te vuelvo a mirar. Amenazas con castigarme y te respondo con una sonrisa pícara. Seguimos besándonos. Tu lengua busca la mía desesperadamente y oímos el sonido de nuestros besos. Te bajo la cremallera, quiero hacerte temblar de verdad.

Examen


Abro el libro por la página uno y leo atentamente el índice. Leo, releo, subrayo, memorizo, hago mil esquemas y parece que tengo las ideas claras. Es un examen muy importante que debo aprobar y llevo toda la noche estudiando. Se me cierran los ojos y me preparo un café solo con mucha espuma. Todo está en silencio y me concentro rápidamente cuando veo el reloj y pienso que quedan pocas horas para la prueba. Empiezo a tiritar de nervios. Vienes por detrás muy silenciosamente y me traes una mantita. Me das un beso en la frente y me la colocas sobre los hombros.

- Es tarde. ¿Todavía aquí?

- ...

- ¿Qué estudias?

- El amor.

Me sonríes y cierras con un golpe el libro. Me abrazas fuerte y empiezo a llorar. De repente he olvidado todo lo que aprendí durante estos días encerrada en casa. Me secas las lágrimas y me susurras que me amas. Lloro aún más fuerte.

Ahora lo entiendo. Me empujas hacia la mesa y el libro cae al suelo. Nos fundimos en un largo y suave beso.

Insistencia


- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- No.

- ¿Me quieres?

- ... Puede.

11 ene 2010

Dedicatoria

A mi maestro, a mi odioso y querido maestro que tantas historias me ha contado. A mi poeta. A mi enemigo. A un corazón herido que pasa las noches en vela escribiendo. A un sueño. Pero sobretodo, a mí.

Y a vosotros.