10 may 2016

¿Qué te puedo pedir, que no te rindas? 
Que no consientas que el fuego se apague. 
Que no te humilles traicionándote a ti mismo. 
Que no vayas donde va la gente. 
Que te mantengas firme. 

¿Si te invitan a mentir?, no mientas. 
¿Si te invitan a robar?, no robes. 
¿Si te invitan a matar?, no mates. No te manches las manos. 

No dejes que te aparten de tu camino. Este tiempo pasará.
Tarde o temprano conseguiremos salir del agujero y vendrán días mejores. 
No desesperes. Todo pasa y al final sólo el amor cuenta. 
Permanece puro… y firme, para que no tengas que avergonzarte de ti mismo 
cuando la luz venga a las tinieblas.

26 abr 2016

Ahora sé


Ahora sé
que este camino me ha hecho solitaria
y mi corazón se ha vuelto frío
como el silencio con el que me enseñaron a vivir.

Era bonito
levantarse cada mañana con el sabor de tus besos recientes,
con el olor de tu piel en las sábanas,
y compartir noches entre copas
desnudándome por primera vez el alma.

Durante muchos meses,
durante muchos días aprendí a vivir con mi desnudez.
Me descubriste sin barreras, vestidos ni prohibiciones.
La única condición era la desnudez.

Ahora sé
el precio de la despedida,
el peso exacto de la ropa.
Y me desnudaré una vez más,
la última,
para volver a vestirme finalmente
para el mundo
y recordaré de vez en cuando que una vez, alguien
me hizo aceptar mis imperfecciones,
me despojó de todo lo que me sobraba.

12 jul 2015


Estoy hecha a tu medida
como las hojas lo están al viento en otoño
o la música a los oídos
y te miro como quien ve
una aurora boreal
en la distancia,
boquiabierta,
con los ojos de puntillas;
contemplo lo que serás y lo que fuiste.
Y la vida se colará por una rendija
de mi cuarto
y huiré de nuevo sin ti
a diciembre,
sabiendo que me espera una helada
con esa mirada guardada,
viva en mi memoria
con los diez sentidos puestos en su reflejo
hasta que caiga la ropa
y me deje helada hasta los huesos
y te pida la vuelta
al paraíso.

6 may 2015

Duermes


A veces vuelve
escondido entre sombras,
agua del charco,
barro en la tierra,
un fantasma que juré olvidar,
vuelve despacio y de puntillas,
sin hacer ruido
para que no lo oigas y te enfades.
Remolino que atrapa y devasta,
nadie lo busca y viene
como un invitado que
a todos cae mal,
pero del que todos hablan
cuando no está.
Lucho sola contra el gigante aéreo;
tú, mientras, duermes
desnudo entre sábanas blancas.

4 may 2015

Rainer María Rilke

Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame los oídos: puedo oírte;
y aún sin pies puedo andar en busca tuya,
sin boca puedo conjurarte.
Ampútame los brazos, y te agarro,
como con una mano, con el corazón mío;
detén mi corazón, y latirá el cerebro;
y si arrojas al fuego mi cerebro,
te llevaré sobre mi sangre.