Si el fin del mundo sobreviene
que me pille bajo las mantas,
en una improvisada tienda de campaña
sin haber hecho los deberes.
Si aquel día no te puedo ver
que me encuentren acostada
imaginando que al oído me hablas
y que te has dejado someter.
Si se hunde el tiempo,
que me fotografíen entre viejos libros,
leyendo uno tras otro en voz alta,
seguidos,
hasta caer rendida de sueño.
Si Nibiru el viernes nos visita,
que me vea en pijama y zapatillas
en Time Square
cortando el tráfico de las avenidas.
Si nos mudamos, que sea en silencio,
Con un escueto 'hasta luego,
te veré mañana a través del espejo'.




